“Ordenamos las cosas para comprenderlas». —
Decía Licia Verde en un diálogo con Stanislas Dehaene y Christophe Galfard. Era una conversación, organizada por el Foro de la Cultura, titulada El universo interior. Yo iba porque solo leí el titular, confiando en el bien hacer de Cultura y Comunicación, pensando que se iba a conversar sobre ese cosmos íntimo de cada una de nosotras en el que orbitan nuestras pensamientos, emociones y pedradas. Pensando en esa narrativa interna que muchas veces nos hace sentir que somos de otro planeta.
Me equivoqué, no iban por ahí los tiros. Licia es especialista en la estructura a gran escala del universo y la energía oscura. Christophe, como buen divulgador, explicó qué son estas cosas y todos entendimos lo pequeños que somos y que estamos rodeados de misterios. Hablaban de que los sueños son el combustible de la ciencia y ahí caí en la cuenta de que diseñadores y científicos no estamos tan a años luz: la curiosidad es lo que nos impulsa. Una parte esencial del trabajo de ambos consiste en ordenar información. Antes hay un proceso de investigación en el que recopilas los datos, los analizas y, sobre todo, los comprendes.
También hablaban de las matemáticas como el lenguaje estructural de la realidad y que somos capaces de generar otros lenguajes con el fin de entender. Aquí el amigo el amigo Stanislas, que sabe de esto un rato porque es neurocientífico cognitivo y más cosas, decía que somos animales gráficos, que nuestro cerebro tiene una capacidad extraordinaria para representar y comprender el mundo mediante símbolos visuales.
Y ahí es cuando me explota la cabeza.
Porque si esto es así, y es así, porque esta peña no dice cosas por decir. ¡Ahí es donde aparece el diseño! Porque los diseñadores también articulamos lenguajes visuales. Organizamos el caos, convertimos datos, creamos esquemas, iconografías, sistemas identitarios y estructuras gráficas que convierten la información —a menudo compleja o abstracta— en algo comprensible, significativo y reconocible.
¡Oh, no! ¡Otro diseñador creyéndose el centro del universo!
Perdón. Perdón. Perdón.
Imagen de cabecera: NASA, ESA, CSA y STScI.
La otra imagen: Mars Attacks! (1996) de Tim Burton.


