En contadas ocasiones algún cliente me ha pedido que le entregue los archivos editables. Estos archivos son los brutos, el archivo que creo de cero donde defino los estilos gráficos y la composición de los elementos, generalmente en formato Adobe Illustrator o InDesign. Quienes piden estos archivos lo hacen por varios motivos: para crear piezas nuevas usando elementos aislados del diseño, para adaptar la pieza a otras medidas, para editar textos… en resumidas cuentas, para contar con las mismas herramientas que su diseñador ha creado y utiliza para trabajar. En este post quiero explicar que estos archivos tienen un coste añadido, puesto que su valor y utilidad es diferente a la del archivo que se envía a la imprenta. Para quienes siguen sin ver la diferencia, me he parado a reflexionar detenidamente, indagadando también en la opinión y argumentarios de otros coleguillas de la profesión, y estas son mis conclusiones:
DERECHOS DE AUTOR
EL VALOR DE LAS COSAS
COMPARACIONES ODIOSAS
EL TRUQUI DEL ALMENDRUQUI
Los archivos editables son de la propiedad de su autor, por lo tanto no se procederá a la entrega de estos. Se facilitarán artes finales* para su impresión y previos en JPG para uso online.



